Preguntas frecuentes
Lo que nos preguntan antes de empezar: cómo se entrega una herramienta, qué pasa sin cobertura, quién ve los datos y qué queda tuyo si te vas.
Una app de móvil para la gente de obra y una consola web para la oficina, las dos sobre los mismos datos. Lleva la cuenta de herramientas, consumibles y vehículos: quién tiene qué, dónde está, desde cuándo y con la firma de quién salió del almacén.
Para empresas de construcción, instalaciones o mantenimiento, allí donde salen herramientas del almacén en manos de alguien. Funciona igual con un equipo de cinco que con uno de cien; lo que cambia es el plan, no la app.
Quien da la herramienta escanea su etiqueta, elige a la persona que se la lleva y confirma. Si la empresa tiene activada el acta de entrega, firman los dos en el mismo móvil, primero quien entrega y después quien recibe, y sale un PDF con las dos firmas, adjunto al historial de esa herramienta. Nadie se sirve solo: una persona entrega a otra, y eso es lo que hace que el documento valga algo más adelante.
Los móviles que ya tenéis, Android o iPhone, más etiquetas en los equipos: QR o códigos de barras Code-128, a elección de la empresa. La consola de oficina se abre en cualquier navegador, sin instalar nada.
Los datos están en Google Cloud, cifrados en tránsito (TLS) y en reposo (AES-256). La separación entre empresas no es un filtro hecho en la app, sino una regla del servidor: cada petición se comprueba contra la empresa a la que pertenece la cuenta, de modo que los datos de una empresa no llegan a otra ni por error.
Seguís trabajando. Las entregas, los escaneos y los inventarios se guardan en el móvil y suben solos cuando hay cobertura. También el acta firmada: el PDF espera en una cola en el móvil y se engancha al historial de la herramienta cuando vuelve la red, aunque hayas cerrado la app mientras tanto. Tres cosas necesitan conexión por su propia naturaleza: crear una cuenta, borrarla y la búsqueda en línea por código de barras.
Seis tipos de artículo. Herramientas sueltas y accesorios, como baterías o portabrocas, seguidos por separado o como parte de un conjunto. Conjuntos: la radial con sus baterías y su cargador, entregada como una sola cosa. Consumibles y materiales de construcción, contados por cantidad. Y contenedores: la caja o el armario donde está lo demás, que se lleva su contenido cuando se mueve. Cada artículo tiene su historial y su estado.
Defines tus ubicaciones (almacenes, almacenes de obra, puntos de trabajo) y los vehículos de la flota. Cada una tiene uno o varios responsables con los mismos derechos: cualquiera de ellos puede mover activos. Si necesitas algo que está en otro sitio, lo pides y el responsable de allí lo aprueba y lo manda. En el documento queda quién hizo el movimiento. Cuántas ubicaciones caben depende del plan.
Siguen siendo tuyos y siguen visibles. Las reglas del servidor solo impiden poner en marcha un módulo que no se ha pagado; leer, modificar y exportar siguen abiertos, así que una empresa que baja de plan sigue viendo todo su inventario. Y si quieres irte del todo, el administrador saca desde Ajustes un archivo con todos los datos de la empresa: un CSV por categoría, que se abre directamente en Excel, más un JSON para importarlo en otro sistema. Los datos no se retienen como rehenes.
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